Boletín 332. Espasmo del Sollozo

También conocido como Apnea del Llanto o Apnea del Sollozo. Episodio en el que involuntariamente un niño deja de respirar y pierde la conciencia en forma transitoria, relacionado a algún evento doloroso, o que le produce una experiencia física o emocional negativa. Algunos los relacionan a “Berrinches” o “Chiflazón”. Afectan aproximadamente al 5% (1 de cada 20) niños sanos. Se inician en el Primer año de vida, y son más comunes a los 2 años. Aproximadamente la mitad de los niños ya no presentan estos eventos después de los 4 años, y en la gran mayoría desaparecen antes de los 8. En algunos pocos casos, pueden continuar hasta la edad adulta. No se relacionan con Crisis Convulsivas y generalmente son benignos.
Existen dos formas:
CIANOTICA: Es la más frecuente, y generalmente sigue a un regaño de los padres, o a alguna otra situación de stress emocional.
PALIDA: Casi siempre sigue a una experiencia dolorosa, como caerse y golpearse la cabeza o alguna experiencia aterradora o amenazante.
Durante un espasmo del sollozo cianótico, el niño llora, deja de respirar, empieza a ponerse azul o morado y luego pierde la conciencia. En algunos casos se producen movimientos que pueden simular una convulsión. Después de unos segundos se reanuda la respiración y se recupera la conciencia y el color de la piel.
En el caso de un espasmo del sollozo pálido, se disminuye importantemente los latidos del corazón. El niño deja de respirar y pierde la conciencia rápidamente, se ve pálido (blanco) y flácido. Si el espasmo persiste se pueden presentar convulsiones y pérdida del control de esfínteres (el niño se orina o evacúa). Al pasar el espasmo, el corazón recupera su frecuencia, se reanuda la respiración y se recupera la conciencia; todo esto sin ningún tratamiento. Debido a que esta forma es rara, se puede requerir estudios para descartar la posibilidad de enfermedades del corazón o del sistema nervioso, entre los que se encuentran un Electroencefalograma y un Electrocardiograma, así como exámenes sanguíneos.
TRATAMIENTO: A pesar de que estos eventos pueden producir gran angustia a padres y familiares de los niños, debemos recordar que habitualmente son transitorios y se recuperan por completo en forma espontánea, por lo que no requieren de un tratamiento específico. Probablemente lo más importante es asegurarnos de que no se trata de algún otro proceso (Respiratorio, Cardiaco o Neurológico) que condicione la pérdida de la conciencia. Se debe proporcionar al niño el apoyo y soporte necesario, sobretodo cuando el episodio se produce por un golpe, o dolor; o en los casos en los que existe alguna circunstancia que amenaza su integridad física o emocional. Por otro lado en los casos en los que el evento parece más bien ser una especie de “Berrinche o Rabieta”, se aconseja reforzar la educación paterna, y hacerle ver al niño que no nos podrá manipular con este tipo de comportamiento o evento, para de esta forma evitar que se siga repitiendo.

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